domingo, 29 de enero de 2017

Una historia de amor cualquiera en un autobús

Aquel lunes por la mañana ella todavía tarareaba las canciones del sábado por la noche.
Aquella mañana de invierno todavía recordaba la mirada de aquel chico serio al que le hubiera gustado besar en la discoteca.

Aquella mañana, después de coger su billete de autobús, le volvió a ver apoyado, mirando con seriedad, otra vez (debía de ser su sello personal, pensó por un instante), hacia el horizonte de la calle más larga de Zaragoza, o así la describía ella.

Mientras ella se perdía en su imaginación de un mundo de princesas y príncipes...Él se percató de la presencia de ella, de esa chica del sábado que tan nervioso le puso...No supo hablarle entonces y no sabía hablarle ahora, en aquel autobús abarrotado de niños, ancianos y trabajadores... Él bajó en su parada de siempre, ella siguió el camino de la línea 24.
 
Las mañanas fueron pasando y a veces lo veía y otras veces no. Tras varios días ella sacó una conclusión de estratega: "Siempre coge el autobús de las 8:30h". Y así era....y siempre lo veía.

Ella cada vez se arreglaba más, con la esperanza de que él la mirara.

Él se ponía cada vez en un sitio distinto del autobús, con la esperanza de que ella se tropezara "por casualidad" en su camino, él se haría el interesante...

Pero ni miradas ni estrategias llevaban a cuajar algo entre esos dos desconocidos. Y seguían: una con los labios cada vez más rojos y otro, modelando por el autobús de asiento en asiento o de barra en barra.

Un lunes cualquiera, ella se levantó con ganas de cambiar su suerte. Apuntó su número de teléfono en un papel y pensó en decirle algo tan sencillo como "Perdona, ¿te conozco?", "Perdona, tu cara me suena" (buf, eso suena tan televisivo), "Perdona, se te ha caído este papel".... Perdona... Perdona... su mente hacía y deshacía frases sin parar mientras esperaba aquel autobús que le unía cada mañana con él. Subió al autobús dispuesta, con la cabeza alta y los labios rojos pasión número 01.... y....él no estaba.

Pasaron las mañanas y él seguía sin estar. En dos semanas él no apareció en el autobús de las 8:30h, entonces ella empezó a probar otras horas y nada.... el destino se había burlado de ella, o así le gustaba pensar a ella, procurando así calmar sus pensamientos.

Lo que ella no sabía, y tal vez no supiera jamás, es que él también había cambiado su rutina y ya no cogería jamás ese autobús de las 8:30h....por cuestiones prácticas, o así le dijeron en su oficina.

¿Se encontrarían de nuevo? Solo el destino lo sabía.... o así le gustaba pensar a ella, recalcando que el caprichoso era el destino y no su indecesión. Y a ese destino "tan caprichoso" culpaba por impedir su gran historia de amor de autobús.

jueves, 15 de septiembre de 2016

Una historia cualquiera con sabor a viernes

Ella entró con la cabeza alta y espalda bien recta, con pasos largos, como siempre.
Él, recordando el protocolo de buena educación que le habían enseñado en atención al cliente, le preguntó "¿Qué tal?" con una sonrisa que mostraba sus dientes blancos y rectos (reflejo de años de aparato).

Ella se paró en seco delante de él. Le tembló el labio inferior por unos segundos y, aunque parecía que intentaba aguantarse,... rompió a llorar. Su cara se puso roja y los ojos se le hincharon, a la vez que los restregones de sus manos provocaban senderos de rímel corrido por sus mofletes.

Él no sabía que le acababan de romper el corazón y que ahora mismo, esa mujer de aspecto seguro y optimista, sentía un vacío, una angustia, equiparable a un puñal en medio del pecho.

Él, ante tanta lágrima, solo supo abrazarla fuerte. Tal vez, pensó, que eso podría calmarle...
Mientras tanto ella susurraba al cuello de la camiseta de él: "Nunca más...", (cogía aire y repetía) "nunca más..."

jueves, 1 de septiembre de 2016

Hace 10 años...feliz cumpleaños

A punto de que suene la campanada de mis 28 años recuerdo mi vida hace 10 años... Reflexiono en cómo cambian los sueños, las inquietudes y la vida en general.

Hace 10 años estaba en mi pueblo con los nervios a flor de piel, ¡me iba a Madrid a cumplir mi sueño! Me habían aceptado en la Universidad Complutense de Madrid en la carrera que me perturbaba desde hace un tiempo, Periodismo. Yo quería ser reportera con el periodista Jalis de la Serna en Callejeros o en 7 días, 7 noches. Solo tuve el gusto de conocerle...

Había pasado un verano inolvidable con el que por aquel entonces era mi novio (de Roquetas de Mar) viajando por el Cabo de Gata, tapeando pescaítos y aficionándome al tinto de verano ... Pero, llegados septiembre del año 2006, yo ya estaba dándole vueltas a qué me llevaría en la maleta, cómo serían mis profesores, si haría amistades....No sabía que iba a conocer a mis mejores amigas en Madrid.... tampoco sabía que cinco años después las perdería porque cada una seguiría su camino. Además estaba a punto de examinarme del práctico del carné de conducir...

Hace 10 años no concebía una noche de fiesta sin mis botas negras de plataforma, el pantalón de campana, las pulseras de tachuelas, las uñas pintadas de negro, el ombligo al aire y los labios rojos o marrones. Por aquel entonces era complicado entrar en las discotecas si me pedían el carné. Todavía recuerdo a Sherezade suplicando a los porteros del Rollo y de la Zona para que me dejaran entrar a mí y a Clara (que mirábamos con cara de lástima).

Hace 10 años todas las personas que me felicitaron, que fueron muchas, me dijeron que ya no podía delinquir porque ahora sí que iba a la cárcel. Ya no eres menor, ya tienes responsabilidades.... Y, a partir de ahí, mis padres comenzaron a adelantarme los años. No tendría 18 años sino 19, no cumpliría 19 sino 20, y así sucesivamente.

Hace 10 años me veía recorriendo España, Europa, América, África... Hoy vamos granito a granito dejando huella en diferentes ciudades.

Hace 10 años no sabía que a estas alturas habría cumplido mi sueño y sería periodista. También desconocía que perdería muchas amistades, que conocería nuevas personas, que trabajaría en varios medios de comunicación donde escribiría sobre historias que me impactarían... Tampoco sabía que acabaría viviendo en Zaragoza. Y, no, tampoco sabía que terminaría odiando los pantalones de campana.

viernes, 12 de agosto de 2016

Un rincón de Bilbao


Foto: Esther L.M

A ella también le gusta fotografiar detalles en rincones de esos que solo los ojos curiosos ven.
Este graffiti está en Bilbao, cerca del museo Guggenheim.

miércoles, 10 de agosto de 2016

Que no falte curiosidad

Dicen que la curiosidad mató al gato, pero no dicen si lo que descubrió valió la pena.

José Saramago


Esta es una de esas frases que consiguen dar vueltas en la mente como si fueran plastilina que se queda marcada en las manos y adquiere nuevas formas sin tan siquiera buscarlo....


Fuente: Ir al blog Frases leyenda

domingo, 3 de abril de 2016

Los periodistas también nos indignamos


Aquí estamos, preocupándonos por si comeremos patatas bravas o calamares, mientras otros no saben ni si tendrán algo para llevarse a la boca...”, espetó de repente, entre caña y caña, uno de mis amigos antes de cenar. Este tipo de frases son las que activan la vocación del periodista. Su mente empieza a trabajar, le reconcome y esto provoca que piense palabras clave, personas, publicaciones...: hambruna, índice de pobreza, países más pobres, deuda histórica, dictaduras... ¿Tal vez un reportaje comparando situaciones diarias? Quizá puede ser muy hipócrita. ¿Contactar con alguien de allí? ¿Hay fotos?, etcétera, etcétera. Nada que no sepáis, compañeros.

El objetivo es ofrecer la mejor información, la que logra que los ciudadanos estén al día de lo que ocurre en este mundo. Porque, rescatando las palabras de un compañero de profesión, “el virus es el virus”. Y es que “el virus” hace referencia a esa vocación que se lleva dentro, una curiosidad innata que formas con una licenciatura, desarrollas con unas prácticas y maduras con el tiempo. Los periodistas realizamos todo este proceso de formación porque sentimos la necesidad de mostrar que, más allá de una frase, hay un “qué”, un “cuándo”, un “por qué”, un “cómo”, un “dónde”, un “quiénes”...

En un mundo azotado por tantas situaciones caóticas, el periodismo está cada vez más vapuleado. A las pruebas me remito: una institución educativa no escucha nuestras voces de indignación que piden algo tan sencillo como que los puestos relacionados con periodismo sean para periodistas.

Tal vez ha llegado el momento de hacer las maletas y cambiar de oficio. “Bon voyage”. Pero, entonces... ¿qué sucederá con el derecho a la información? ¿informar será solo copiar y pegar? (se hace un silencio) Mis preguntas de indignación se convierten en carcajadas sarcásticas.

En este mundo tan volátil es importante tener voces que discutan y debatan sin miedo, voces que recuerdan y recuperan, voces que explican. Parece que nos quieren adormilar, apartarnos, hacer que nuestra tarea periodística se convierta en copiar y pegar. Parece que quieran que convirtamos nuestro orgullo de ser periodistas en un oficio de meros escribanos. Conmigo no lo conseguirán porque adoro mi profesión, estudié periodismo, voy a mantener mi cabeza alta, defenderé a los buenos periodistas y se me seguirán poniendo los pelos de punta cuando lea una buena crónica.

También os digo que la batalla no está perdida. Algunas empresas valoran y quieren que su información sea tratada por profesionales de la información, es decir, por nosotros los periodistas. Así que es hora de seguir luchando para que esta visión del “periodista al periodismo” se generalice y se extienda tanto en instituciones públicas como empresas privadas. Está claro, compañeros, tenemos la profesión más bonita del mundo y hay que luchar por ella.

lunes, 22 de febrero de 2016

El paseíllo de la vergüenza de la mujer

"Es una puta", "una guarra", "una gorda", .....

El paseíllo de la vergüenza por ser mujer es ese túnel de palabras, carteles y acciones por las que tiene que pasar cada día por el simple hecho de ser mujer.

Se trata de una vergüenza y un dolor que las mujeres recogen, aunque a ellas no les pertenezca,
ellas asumen los fallos del otro, ese personaje que las llama "puta" delante de sus amigos.

El paseíllo de la vergüenza es aquel que una mujer recorre cuando sabe que no la contratan por el hecho de ser mujer con el pretexto de "ella se puede quedar embarazada".

Ella va al ginecólogo, le hacen pruebas que tienen que repetir. La primera pregunta que le formulan es con cuántos hombres se ha acostado. Ése es otro paseíllo de la vergüenza por el que tiene que aprender a andar la mujer. De ella depende siempre la salud de los dos, del hombre y de la mujer. El hombre es hombre y lo tiene más fácil, ¿no?. Así razonamos.

Ella escribe una queja en Facebook o Twitter y la llaman "feminazi".

Paseíllo de la vergüenza es tener que pedir permiso a tu marido para tomar anticonceptivos o directamente esconderte porque sabes que él no lo autorizará.

El paseíllo de la vergüenza cuando la juzguen por su aspecto.

Ella es una profesional con carrera y futuro, pero todas las personas que la rodean le insisten en que "encuentre un buen marido que la mantenga". Al parecer las mujeres con oficio no se pueden mantener por sí solas. Ahí recorremos otro paseíllo de la vergüenza.

El paseíllo de la vergüenza es tener que decir lo siento por acciones de tu ex marido.

El paseíllo de la vergüenza es decir a la Guardia Civil que tienes miedo y que te digan que no es para tanto y que estás exagerando. Tal vez lo provocaste....

El paseíllo de la vergüenza es el que sufre cada mañana de domingo porque ha bailado más de la cuenta: "puta", "guarra", "gorda"... O porque ha besado a varios chicos en una noche: "fresca".

Paseíllo de la vergüenza es que mientras yo escribo esto, algunos y algunas machistas solo piensan con odio en atacar y esgrimir razonamientos que solo enfrentan a ambos sexos.

Maldito paseíllo de la vergüenza que no nos pertenece, pero que recogemos como si fuera nuestro.

Para terminar os dejo el discurso de Emma Watson en la ONU - ver vídeo.